Hace unos años me inicié en el maravilloso viaje de la dermoestética donde cada día soy más consciente de la importancia que tiene la imagen que tenemos de nosotros mismos y de cómo nos sentimos con ello. No es algo banal, sino que interfiere mucho en nuestro bienestar biopsicosocial. Me introduje en este mundo porque me apasiona el cuidado de la piel y dentro de ello, la micropigmentación oncológica, mediante la cual puedo ayudar a recuperar la autoconfianza y mejorar el autoconcepto de muchas mujeres.
Entiendo la dermoestética desde el concepto del well aging, priorizando ante todo el cuidado de la piel. Mi idea de trabajo es fomentar la promoción de la salud, el acompañamiento y el seguimiento de los pacientes en el contexto del cuidado de la piel y la estética.
Y con ello fomentar su autoestima, reforzar la imagen que tienen sobre sí mismos, fomentar el envejecimiento activo y así evitar los trastornos de la imagen corporal.
Apuesto por tratamientos mínimamente invasivos cuyos resultados sean naturales, lejos de intervenciones que transformen por completo nuestra imagen. Tratamientos que respeten las estructuras faciales de cada paciente potenciando su belleza natural que buscan mejorar el aspecto de la piel y mantener la armonía en el rostro.
















